Esta historia empieza con una mujer de 29 años, abogada, trabajadora, alegre,
extrovertida pero muy muy testaruda, terca y según mi mejor amiga un poco
obsesiva compulsiva… en fin, despreocupada,
ya sabes cómo somos los jóvenes nunca un obstáculo es lo suficientemente grande…
nos volvemos temerarios y se nos olvida cuidar de lo más valioso nuestro
cuerpo, nuestra salud…
yo nunca advertí la presencia de mi enemigo, no quise
ver las señales... a principios del año 2013 me percate de una extraña protuberancia
en el lado izquierdo de mi abdomen inicialmente podría decirse que lo asimile
como un gordito… señal que debía hacer dieta (la cual empecé aunque nunca
termine). Pasaron los meses y ese extraño bulto no se iba, inclusive empecé a
sentir molestia, sin embargo no me parecía posible que fuese algo más que una tontería
por lo que no preste mayor atención.
En el mes de agosto como muchas veces pasa en mi generación…
vamos al médico más para no seguir escuchando los reclamos de los padres que
por preocupación genuina, decidí solicitar una consulta por medicina general… el día de la cita llego pero la aplace
nuevamente el trabajo estaba primero, que tonta había perdido un mes más, mes
que ahora cuanto me pesa… la nueva cita llego y fui totalmente desprevenida,
llegue a la sala de espera y con un tono autoritario le dije a la secretaria
que no tenía mucho tiempo y después de recibir una respuesta en igual modo me senté
molesta y fastidiada, al entrar al consultorio el medico hizo su rutina, parecía
mas una danza de esas que se aprende en la niñez y nunca se olvida, nada fuera
de lo normal, el cuestionario habitual, no levantaba la cabeza mas que para una
que otra mirada despectiva… tal vez llamo un poco su atención el tamaño del
bulto que para la época ya era más que evidente, sin embargo dio una explicación
que sonó lógica… “es una acumulación de grasa, pero para estar seguros vamos a descartar
un quiste de ovarios, te voy a prescribir una ecografía de abdomen, una citología
y exámenes de sangre, pero no te preocupes que seguramente es grasa, te veo la próxima
semana” en ese momento recuerdo que salí con una sonrisa no de alivio
sino de triunfo, no podía esperar para llamar a mi madre y a mi mejor amiga
para dar parte de mi victoria YO TENIA RAZON no era nada!!!...
Pasaron unos días antes de solicitar los exámenes,
ahora que lo pienso creo que fue mi madre quien hizo el trámite, ya saben YO NO
TENIA TIEMPO PARA ESAS TONTERIAS, el día de la ecografía me levante molesta y
fastidiada mientras me dirigía al laboratorio recuero que contaba la cantidad
de cosas que tenía pendiente en la oficina y el tiempo que estaba perdiendo por
un tonto examen. La ecografía salió perfecta sin quistes ni nada fuera de lo normal, nuevamente mi cara
de triunfo, lo que se reafirmó cuando llegaron los resultados de sangre y el
examen con el ginecólogo… PERFECTO yo estaba bien, no dude en llamar a los
interesados para contarles, inclusive publique algo en mi Facebook con las
exactas palabras: “Post 10 de octubre de 2013. Resultados negativos (…) ya saben hay
Vanessa pa ratooooo jejejejeje” y no me equivocaba, estaba feliz y a los 5 minutos todo este
episodio paso a la historia, lo mande volando al baúl de los recuerdos…
Mis días continuaron como siempre, todo el día en la oficina con un
trabajo que era más que un desafío pero que hoy reconozco fue todo un aprendizaje,
al llegar a casa compartir unos pocos minutos con mi madre, una cena ligera (por
eso de las dietas fallidas), sumergirme en la web y a dormir; y la rutina volvía
a empezar.
Por esos días el exceso de trabajo hizo mella y me enferme, por lo que
aunado a las peticiones de mi familia tome la decisión de renunciar y regresar
a mi ciudad natal y así sucedió, para des-estresarme tome unas cortas vacaciones
en Venezuela (unos días inolvidables)… llego diciembre y con eso los reproches
de mi familia que al ver el bulto en mi abdomen ya no les parecía gracioso y
menos se creían el diagnóstico del médico… y hoy lo acepto a ese punto ya yo sabía
que algo no estaba bien, pero decidí esperar a que pasaran las fiestas decembrinas.
El tres de enero llego creo que nunca olvidare esa fecha, mi tía había hecho
una cita con un oncólogo conocido (si sé que esa palabra asusta), fui como
siempre… disfrazada con una sonrisa, pero por dentro los nervios habían destrozado
mi aparente tranquilidad.
Recuerdo sus palabras: ESTO ES UN TUMOR, NO HAY MUCHO QUE PENSAR… AHORA
HAY QUE DETERMINAR SI ES BENIGNO O MALIGNO, y como tornado esa afirmación tan
contundente había revuelto toda la organizada estructura de mi vida, me saco
del camino pacifico, desprevenido y vital que recorría y me había lanzado sin
cuidado a un camino incierto, oscuro y taciturno.
Y esta historia continuara….
Cuando leo esto no sé si hablas de ti o de mí, qué enfermedad más de @(#(%+(@@$% esta. Estoy recién diagnosticada y el camino a seguir no me gusta nada.
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